Número 17

34 tas sean cotidianas, se niega el racismo y no hay dis- curso público sobre la raza en la cultura mexicana . La discriminación racial no es autónoma, en re - lación a la clase social y un viejo reconocimiento en la literatura; además hay momentos de mestizaje y momentos racistas. El racismo de los racializados y las prácticas racistas definidas como “relaciones di - námicas que están impregnadas de discursos raciales históricamente (re) producidos”, es una precisión va - liosa. (147) Al igual que advertir el carácter mutable del racismo; esto es, que los momentos racistas y de mestizaje “no se encuentran en funcionamiento per - manente”. Aquí seguramente habría señalar que el racismo es cultural y situacional, en tanto que apren- dido, se moviliza o emerge en determinadas circuns - tancias. Afirmar que la identidad mestiza es flexible y el blanqueamiento un objetivo para los habitantes, que los medios de comunicación exacerban, es una generalización válida. (154) Los estudios sobre el racismo en México se han interesado en demostrar la existencia del racismo y sus especificidades en México hasta hace poco tabú, incluso en la academia, pese a su omnipresencia, por ello, nos parece de particular importancia la lí - nea que propone Moreno en este texto. LIBRO SEGUNDO. PRIMERA PARTE. Movilizacio - nes y movimientos de Afrodescendientes. Modelos y excepciones. El trabajo de Priestley y Barrow hace un reco - rrido por las vicisitudes del movimiento negro pana - meño a fines del siglo pasado. El sistema de cate - gorización racial que se impuso en Panamá, explica de cierta manera la dificultad para lograr un mayor nivel de convergencia de intereses en el movimiento negro panameño. Lo negro es de ascendencia antilla - na y apellidos ingleses, y se les ha separado de los negros coloniales con apellidos españoles. Al igual que en otros países de la región, la idea del crisol de razas, reduce la presencia de la población negra en Panamá y promueve (afirman los autores) la obse - sión por el blanqueamiento y la idea de que existe una armonía o democracia racial. El racismo anclado en el sistema patriarcal, oli - gárquico y capitalista dominado por una minoría blanca, resurge con la invasión estadounidense y el avance del neoliberalismo. Las protestas sociales a fines de los noventa en contra de las políticas neoli - berales organizadas a partir de MODESCO, no basan su lucha en cuestiones raciales (pese a la amplia par - ticipación negra) y logran impedir la privatización del agua, por ejemplo. En el nuevo milenio se establece el Día de la etnia negra y la Ley 16 contra la discriminación y se profun - dizan las desigualdades sociales, pero el movimiento negro no se involucra en este eje de reivindicaciones. Lo que acontece, explican, es que las organizaciones nacionales cooptan miembros de las organizaciones populares y del movimiento negro, desapareciendo importantes organizaciones negras (el Congreso del Negro Panameño, Foro antirracista y antiimperialista, National Conference of Organized Panamanians, Ac - ción Reivindicadora del negro Panameño) que vienen a ser sustituidas por organizaciones como el Comité panameño contra el racismo. Otros acontecimientos favorecen el resurgir del movimiento negro: Durban, un libro sobre el racismo en Panamá, la ya menciona - da declaración del Día de la Etnia Negra y la aproba - ción de la Ley 16 en contra de la discriminación racial y la creación de una Comisión Nacional contra la Dis - criminación, parte de la Defensoría del Pueblo, que los autores consideran inoperante. La coordinadora Nacional de Organizaciones Negras Panameñas, es heterogénea (20 grupos) con precarios recursos, mantienen vínculos limitados con organizaciones populares y de trabajadores, presen - cia limitada en las comunidades negras. No niegan los autores, la influencia de estas organizaciones en una

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