Número 17

35 mayor unidad de los negros antillanos y coloniales, visibilidad, pero critican el encerramiento o la pers - pectiva monotemática del racismo en su programa de acción. En este periodo de integra una Comisión especial para la inclusión de la Etnia Negra (2005) que precede al Consejo Nacional para la Etnia Negra. Esta postura y experiencia complejiza aún más el debate sobre las reivindicaciones del movimiento afro latinoamericano: no es sólo si reivindican dere - chos colectivos en sentido cultural, o las indemniza - ciones, pero también la articulación de demandas de carácter social y político y las demandas cultura - les y en contra del racismo, que son mutuamente interdependientes. Esto, en la medida en que no ha - brá oportunidades de equidad, ni de una inclusión democrática, si continua el programa neoliberal. El trabajo reflexiona sobre la necesidad de que el movimiento negro incorpore en su agenda los impactos de las políticas neoliberales sobre los afro pobres, preserve su autonomía de los partidos polí - ticos (un tema que atraviesa las reivindicaciones del movimiento afro en distintos contextos) y evite el clientelismo político que lo divide. La coordinadora y sus organizaciones deberán vincularse con otros actores, y organizaciones, buscar mayor representa - tividad en el Consejo Nacional para la Etnia Negra, más presencia en la luchas populares y autonomía de los partidos políticos y del Estado. Es un capítulo que inscribe su análisis en el con - texto más amplio del sistema neoliberal, describe la dinámica del movimiento negro a nivel de organiza - ciones y demuestra que la lucha en contra del racis- mo es indisociable de las luchas sociales, esto es, si no se vincula el movimiento negro con organizacio - nes populares y se incorpora el tema de las desigual- dades sociales, sus perspectivas son limitadas. LIBRO PRIMERO TERCERA PARTE. Afrodescen - dientes e indígena: repensar las fronteras. Afrodes - cendientes e indígena: repensar las fronteras. El estudio de Ariel de Vidas y Hoffman propone nuevas formas de pensar los anclajes y pertenencias entre indígenas tenek y nahuas y Afrodescendientes (de la costa chica de Guerrero y de Colombia). A tra - vés de los relatos de la memoria contrastan mitos de origen y prácticas culturales entre poblaciones rura - les que no reivindican políticamente sus identidades étnicas o raciales������������������������������������� , pero si las asumen. Estas narrati - vas son analizadas a partir de las nociones de “entre sí” y “entre dos” y cuestionan el uso de esencialista de las categorías de etnicidad y autoctonía. Las ocupaciones en los territorios de los cuatro grupos son diferenciados en tiempo, lo que se expre - sa en sus prácticas culturales. Los mitos de origen en - tre los Tenek, se remiten a los tiempos prehispánicos, signo de su anclaje territorial y de una conciencia his - tórica desde la Conquista, explican de Vidas y Hoff - man. El mito de origen de los nahuas tiene un sus - trato mesoamericano (el de la relación sagrada con la tierra) y surge en el siglo pasado, cuando llegaron a raíz de la huida de las violencias de la revolución . Seg ún este trabajo , este discurso no es étnico sino local (no se encuentra en otros pueblos nahuas de la región, ni expresa una posición política), el rito pro - piciatorio de la lluvia es una construcción simbólica de la identidad local en un tiempo de crisis. Las narrativas de las poblaciones negras, se seña - la, son anclajes distintos, en su profundidad histórica, en el valor atribuido a los orígenes, en los procesos de mestizajes, en la relación con la tierra y el territo - rio. La memoria de los ancianos en las poblaciones negras de la Costa chica se remite a su arribo a estas tierras (el referente es un naufragio del que escapa - ron hombres y mujeres que fundaron pueblos en la región), los ancianos de las poblaciones negras de Colombia, pueden marcar tiempos de migraciones, de fundación, nombres de familias y pueblos. Según las autoras, los negros colombianos construyen un

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