Número 19
10 truido, 3º. La “recolonización” abierta o encubierta de las naciones “periféricas” que habían logrado su independencia formal, 4º. La formación de grandes bloques y zonas que incluyen el sometimiento, aso - ciado o sujeto, de antiguas potencias metropolitanas o imperialistas. Los vínculos, enfrentamientos y pla - nes de dominación y resistencia adquieren las más variadas características. En su mayoría tienden a dar preeminencia a la extrema derecha y a la solución violenta de los conflictos procesos. Complejos y em - presas luchan con creciente agresividad por domi - nar los recursos naturales y apoderarse de los mer- cados de insumos y productos. 5º. A las tendencias anteriores se añade la febril explotación, exclusión y depredación que se imponen bajo los nombres de “reforma”, “desregulación”, “subrogación”, “actua - lización”, “eficiencia”, “eficacia”, “competitividad”, “gobernanza”, “gobernabilidad”, acompañadas y combinadas con renovadas políticas de corrupción y represión de individuos, de colectivos, colectivida - des y sectores de clase. Dentro del propio modo de dominación y acumulación capitalista se insertan re- laciones de los modos de dominación y acumulación esclavistas, señoriales, serviles o feudales, tributa - rios o de intercambio desigual. Si en todas las luchas de opresión y despojo que las fuerzas dominantes libran, priva “en última ins - tancia” la lógica financiera”, todas corresponden a una combinación permanente de la guerra con la paz , y a la práctica de una guerra de “espectro am- plio. En la guerra no debe tomarse sólo en cuenta el ataque con armas militares, sino con las financieras, políticas, ideológicas, informáticas, sociales, cultura - les, religiosas, ecológicas. Varias de ellas ocultan los lazos que las unen, como las militares y las para-mili - tares, y las que se dan –con entre “el negocio organi - zado” y “el crimen organizado”. En línea igualmente significativa combinan acciones y guerras abiertas y encubiertas, reales y virtuales, y se actúa tanto en campos de batalla y aparatos tradicionales como en los cibernéticos, electrónicos y digitales . Todas esas, y otras combinaciones y articulacio - nes se practican en escenarios locales, regionales y mundiales relativamente distintos a los que se daban en las “guerras mundiales” anteriores entre los es - tados- nación, o en el interior de las naciones, entre colectividades o entre clases. En el terreno de la información la guerra se li - bra activamente para des-estructurar, desorganizar y hacer perder a las víctimas la moral de lucha, la dig - nidad y el respeto a sí mismas, y hasta el sentido de la lucha, enredándolas en luchas anodinas y feroces, y haciéndoles perder, con el sentido de la vida, su condición humana. Si muchos de los anteriores son antiguos recur - sos, hoy muchos de ellos están tecnológicamente perfeccionados para provocar confusiones, divisiones internas y atractivas enajenaciones, tareas de que se ocupan reiteradamente “los medios” de masas, y en que la biofísica, la biogenética y la bioingeniería lo - gran una cuarta dimensión para que la realidad se viva como espectáculo y el espectáculo como realidad. Al mismo tiempo muchos actores-espectadores creen que los “juegos” de guerra virtual de los “nar - cos” o de “los hermanos musulmanes”, o “contra los ti - ranos” y “por la democracia”, o de los imperios “por la liberación de los pueblos colonizados y colonizables”, son verdaderas luchas por la libertad y la democracia, y no algunas de las variadas guerras de la globaliza - ción depredadora y recolonizadora. Grandes esperan- zas y vidas se pierden entre confusiones y engaños.
RkJQdWJsaXNoZXIy MTA3MTQ=