Número 19

11 Todas tienen como trasfondo la privatización y recolonización del mundo y la dominación de los despojados y explotados junto con la eliminación físi - ca de cuantos salgan sobrando y nada más estorben. En las altas esferas de la dominación esos hechos y muchos más se combinan con la destrucción del conocimiento y con la ruptura de las mediaciones del sistema mundial formal. El proceso des descompo - sición ocurre entre variaciones de los distintos blo - ques de Oriente y Occidente, y en el interior de cada uno de ellos, en lo que se refiere al predominio de las represiones sobre las mediaciones. En todo caso, las mediaciones de los derechos sociales y políticos nacionales e internacionales tienden a ser sustituidas por las corrupciones, intimidaciones, desmoralizacio - nes de los pueblos, y por distintos tipos de ignoran - cias políticas, históricas, humanísticas, tanto en los países metropolitanos como en los periféricos. Los mismos o parecidos métodos son empleados para derrocar a los gobiernos progresistas, demo- cráticos o socialistas que de por sí no se atienen a los compromisos previos de sus países con el Banco Mundial, el FMI o el Banco Central Europeo. En ellos la nueva guerra consiste en imponer duras medidas financieras, económicas, sociales y educativas con las que se busca dividir, balcanizar y enajenar a los pueblos, haciendo que choquen entre sí y con sus go - biernos, para que se acaben sus intentos de construir una alternativa al infierno en que la inmensa mayoría de la población vive. El problema para las corporaciones y comple - jos es que todos esos recursos y otros más de ex - tremada violencia, no resuelven la crisis recurrente del sistema, y que no pueden recurrir, como al Key - nesanismo de Guerra, única quela resolvió con la Segunda Guerra Mundial. Entre otros hay un doble problema: todo lo que han hecho de 1980 a nues - tros días ha sido para destruir el Estado Social y el Estado desarrollista, y ni sus nuevas estructuras glo - balizadotas, ni sus avances tecnológicos resolverían los problemas de desempleo y de sobreproducción o subconsumo con las políticas de hace más de medio siglo que el Imperialismo adoptó por una razón más: la lucha contra el imperialismo nazifascista primero y contra el creciente poder comunista después. Hoy la situación es en este terreno también considera - blemente distinta: la restauración del capitalismo en los bloques soviéticos y chinos, así como las sistemá - ticas derrotas sufridas por la lucha guerrillera, lejos de representar un peligro para ellos son un estimulo para dominar y acumular en todo el mundo, sin con- cesiones sociales ni desarrollistas. Al mismo tiempo con el peligro de una “guerra de destrucción mutua asegurada” con bombas nucleares y sistemas de lan- zamiento altamente perfeccionados, no pueden ver solución alguna en el “keynesianiso de guerra”. El conocimiento de ese peligro nuclear por las fuerzas dominantes de las potencias capitalistas más avanzadas las lleva a pensar que de lo que sí son ca - paces es de impedir que se acabe la guerra combina - da con la paz que es la verdadera guerra. En su esce - nario de paz mundial con guerra mundial, aplican y adaptan hoy las experiencias de la guerra contrain - surgente que aplicaron a lo largo de las cinco décadas

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