Número 19
13 especie humana surgen movimientos anti-sistémi - cos, parecidos y distintos a los movimientos revolu - cionarios del 48 y siguientes del siglo XIX, del 1917 y siguientes soviético, del 1921 y siguientes, Chino, del 59 en adelante cubano, del 70-73 chileno, y de muchos otros más del siglo XX. Los nuevos movi - mientos anti-sistémicos o anticapitalistas del siglo XXI, plantean, por su parte, nuevas y viejas formas de lucha. Muchos de ellos combinan sus anteriores métodos de organización con la construcción de alternativas, y de organizaciones en red, o las de estados centralizados y descentralizados que dan creciente importancia a la organización de sus pue- blos, con estructuras autónomas articuladas entre sí, a niveles que van de lo local, departamental, na - cional, hasta abarcar regiones internacionales y en- tablar relaciones transnacionales con movimientos afines de todo el mundo. En sus planes de construcción, los movimientos anti-sistémicos ponen particular empeño en nuevas distribuciones de lo que antes se distinguía como urbano-rural o como industrial-agrícola. Procuran que desaparezcan las diferencias o que se articu - len más los sectores, desde la producción hasta los servicios. En el interior de sus territorios, locales y regionales, construyen unidades auto-sostenibles enlazadas como sistemas de colectivos, colectivida - des, empresas, servicios públicos que se centralizan y descentralizan con nuevos criterios de eficiencia compartida y universalizada en cada zona, territorio nación, o enlace liberados o construidos y en pro- ceso de liberación y construcción. Sus proyectos de organización, de producción y de lucha poseen un dominio creciente de la lógica que construye esce - narios y estrategias para una transición prolongada en que lo que se busca hacer en nuestro tiempo se hace en nuestro tiempo como parte de un futuro mayor. En los nuevos proyectos anti-sistémicos “ ga- nar la paz” , como quiere Cuba, ” es el objetivo de su guerra por un mundo moral, organizado, demo- crático, justo, respetuoso de religiones, razas, ideolo - gías, combativo y preparado, consciente o reflexivo para encauzar sus propias contradicciones y capaz de vencer la agresividad demencial de los complejos empresariales-militares—políticos y mediáticos que cada vez se corren más a la extrema derecha, entre efímeros esfuerzos por renovar sus mediaciones de cooptación y corrupción. y las de colusión y repre- sión “institucional”. 8. En la nueva guerra mundial, como en la nueva revolución mundial, es indiscutible que los dos bloques contendientes no quieren llevar la lucha al terreno nuclear. Pero mientras el capital corporativo y los complejos empresariales-militares se aferran a la idea de que el peligro de destrucción mutua nu - clear está bajo control, las fuerzas empeñadas en proyectos y acciones emancipadoras no solo tienen que luchar por el genuino conocimiento científico en ese terreno. Tienen que dar también la lucha por el conocimiento científico que ve los peligros de ecoci - dio, tanto en la amenaza de una guerra nuclear, como en el cambio climático, en el hoyo de ozono, y en la destrucción de la naturaleza, con viejas y nuevas tec - nologías, todo como efecto buscado o no buscado por las corporaciones extractivas y por un sistema
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