Número 19

17 empresa, cuyo gerente hasta sin dudar la obedece. En cuanto all accionista principal, que domina la empresa, desde el momento en que posee 30% del capital, y pone el resto de las acciones en la bolsa de valores solo logra su objetivo si mantiene alta la tasa de utilidades de las mismas. En tiempos de crisis recurrente, el accionista principal vive en constante tensión mercantil y psicológica, o lúdica de apacible lobo feroz en los negocios. Su conducta llega a en - frentar problemas como los que enfrentó el gerente de una compañía en la junta anual de los accionistas. Cuenta el gerente que en la junta empezó a decir: “Para el año entrante vamos a…” cuando todos los accionistas lo interrumpieron a grandes voces y le dijeron: “No. No nos hables del año entrante…hábla - nos sólo de lo que vamos a ganar este año”. El accio - nista mayoritario, en esa historia, tuvo que ceder y su gerente que obedecer. En otros casos accionistas y gerentes viven bajo el amparo o la expectativa de las casas llamadas “calificadoras”, que ahora signifi - cativamente ya no sólo califican a las empresas sino a los países y a los presidentes quienes son califica - dos por la lógica de gerentes capaces de crear condi- ciones de trabajo eficientes y competitivas, o por su capacidad de aumentar la productividad tecnológica, o por la que muestran para bajar salarios, prestacio - nes, seguros sociales, y aumentan el tiempo y la in - tensidad del trabajo. Por cierto, hace poco pasaron de calificar a Francia con tres “A”, a darle dos “A” y una B” tras los débiles intentos que hizo Monsieur Hollande al principio de su gobierno para apoyar a los trabajadores.. Más abiertas que los accionistas, las casas califi - cadoras –como Moody·s y Standard and Poor·s hacen análisis y modelos formalizados de futuro y en ocasio - nes sirven de apoyo al “accionista mayoritario” y a sus proyectos de mediano plazo por incrementar utilida - des y disminuir riesgos en sus empresas. En todo caso la necesaria y expresa “lógica del capital” se impone. Basados en ella, los grandes empresarios que han he - cho un mundo para aumentar sus utilidades hasta con las crisis y con el amenazador calentamiento global, consideran las ciencias de la opción racional”, de la” maximización de utilidades y la disminución de rie - gos”, como “las ciencias más avanzadas”. Al mismo tiempo, conforme su poder aumenta en estados y go - biernos “privatizados”, ellos mismos utilizan la lógica del capital para calificar y lograr la eficiencia y la efica - cia de los propios gobiernos y hasta su “capacidad de tomar riesgos” en el control de los obreros, de los jó- venes y los campesinos, desregulados, depauperados, desempleados, o en la participación de sus países en la recolonización del mundo. Así, con los éxitos en la colosal maximización de utilidades en medio de la crisis y con el inmenso provecho que sacan de las crisis sociales y ecológi - cas, se fortalece la imposibilidad en que se encuen - tra el actual sistema de dominación y acumulación corporativo, para reconocer y resolver el problema del cambio climático, o el de la sobreexplotación de la naturaleza física, biológica y humana, o el de la economía de guerra que tanto ayuda al consumo, o de frenar las nuevas formas de superexplotación de los recursos naturales y de impulsar el crecimiento los mercados de trabajo esclavo de las empresas su - brogadas, con el consiguiente empobrecimiento y destrucción de la tierra y de la inmensa mayoría de la humanidad. Resolver estos y otros problemas se vuelven “im - posibles sistémicos” que –con las guerras re-coloni - zadoras, --muchas de ellas a costa o con participa - ción de potencias y fuerzas aliadas y subordinadas--, aumentan otro peligro creciente: el de la guerra nuclear “no deseada”. Todas, inducen a replantear la lucha por la emancipación humana como una lu- cha que necesariamente se tiene que librar por otro modo de dominación y acumulación y por una nue- va civilización “muy nueva” que preserve vida y na - turaleza, nuestra vida como parte de la naturaleza, y la naturaleza como necesaria para nuestra vida. El lógico razonamiento derivaría en la necesidad mun - dial de otra civilización posible. Y esa lógica se aplicaría consecuentemente y a nivel universal si de una manera objetiva estuviese

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