Número 19

20 criminal ilegal, con más razón ocurre en el ámbito del terror legalizado y legitimado, como las llamadas guerras contra el terrorismo y el narcotráfico. Es más, ocurre en una situación histórica que presenta varios síntomas de crisis y guerra cuya agu - dización no es posible ignorar, y entre los cuales des- tacan los siguientes: 1. La crisis del endeudamiento externo que exige el pago de deudas macroeconómicas, a seguir pagando por los trabajadores y los pueblos o por las naciones que se ven en la necesidad de entregar sus energéticos y toda suerte de riquezas o fuentes de ingreso. 2. La economía de guerra que, por recientes anuncios ha entrado en crisis, y cuyos in- gresos han bajado tras el cese de las gran- des operaciones militares como las de Irak, Afganistán, Libia, que hoy se reinician en Siria, Mali y otros países y que son insufi - cientes para responder a la oferta de armas y municiones pues, entre otras razones, las potencias usan las armas producidas por sus propias empresas en una competencia in- contenible. 3. Las guerras de recolonización de los países que alcanzaron una independencia relativa y las nuevas guerras de colonización de países metropolitanos a los que las bancas transna - cionales someten como en el caso de Grecia, España e Italia, fenómenos que se acompa - ñan de crisis de desempleo y de crisis habi- tacionales, con manifestaciones pacíficas de sus víctimas que son controladas por todas las policías. 4. La política persistente para la globalización del poder y la economía de Estados Unidos de Norteamérica, sus asociados y subordi - nados, con crecientes contradicciones en el interior del “imperialismo colectivo”, y en el interioro de los países que lo integran y, sobre todo con crecientes amenazas de con- frontación entre el imperialismo de Occiden - te encabezado por Estaos Unidos y la Unión Europea, y el relativamente móvil de China con tendencia a fortalecerse con el acerca - miento de Rusia, Irán, Pakistán y los BRICS, cada vez más amenazados por los cercos de mar, aire y tierra de Estados Unidos y la Unión Europea. 5. La competencia entre las grandes corpora - ciones y potencias por los recursos no reno- vables de la tierra, y por los renovables. 6. Los juegos de guerra que se escenifican en Europa Oriental, Asia y África con guerras virtuales y no virtuales de los ejércitos mu - sulmanes, de los hermanos musulmanes, de los grandes sheiks petroleros, de Israel y de los movimientos por la libertad --a los que el imperialismo apoya para destruirlos--, o contra el Islam político auspiciado y armado por las potencias occidentales y al que, en el momento oportuno, no le permiten realizar nuevas conquistas, con el aplauso de los con - quistados que se libran de un horror terroris - ta para caer en el horror del hombre colonial, y entre los que al mismo tiempo estimulan la cultura del odio y la venganza. 7. Una conclusión exacta: Si todo lo anterior anuncia los peligros de un estallido global, en que está de por medio una gigantesca y uni - versal corrupción, y la construcción global de la “bestia humana”, que se prepara para los genocidios colectivos con eliminaciones de colectividades enteras de los seres humanos sobrantes, y si en todo ese pandemonio se incluye el mundo de los nanofrankensteins metido en ese mundo, lo menos que pueden hacer los centros e instituciones de investi - gación científica es asumir el doble problema del peligro de ecocidio y del peligro que para la humanidad significa el seguir dominada por un sistema de corporaciones y complejos cuyo objetivo principal es la maximización de utilidades, poder y riquezas.

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