Número 20
17 nidos. Pero las coincidencias de todos encontraban su punto de confluencia en un sentimiento de indigna - ción ante el atropello de la integridad y el respeto por la vida por parte de las compañías canadienses, parti - culares y el mismo gobierno que manipulan las leyes a su gusto para satisfacer los intereses de minorías a costa del daño irreversible a las áreas naturales, patri - monio de generaciones futuras, además de los daños a la salud de las comunidades adyacentes a la mina. Se dio a conocer a los participantes que, en re - lación con la normatividad jurídica que favorece a la minería por sobre cualquier otra actividad – bene - ficio de sólo unos cuántos –, se pretende promover una controversia de ley que prohíba el sistema de minería a cielo abierto de minerales preciosos, que tiene más afectaciones negativas, ya que ningún be - neficio económico puede estar por encima de la vida, ni permitir el ecocidio y el daño a la salud pública de las poblaciones locales. Además de que las promesas de generación de empleos son falacias mercantilis - tas, espejismos que pretenden aprovecharse de las necesidades y precarias condiciones de la gente de bajos recursos. De ahí que este movimiento se haya convertido en una lucha por la vida.
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