Número 20
30 se Gold Corp compró ese yacimiento para desarrollar dos megaproyectos: Los Filos y El Bermejal, pese a que esos predios colindan con las comunidades agrarias de Mezcala, Mazapa y Xochipala, y con el ejido Carrizali - llo, vinculados geográfica e históricamente, porque allí conviven tlapanecos, mixtecos y nahuas. Miguel Ángel Mijangos, representante de la co - munidad Carrizalillo, explica que en la colina de Los Fi - los, se encuentra maquinaria pesada que excava para establecer la mina más grande de Latinoamérica y la principal generadora de oro de México, pues la Gold Corp pretende extraer más de 60 millones de tonela - das de ese metal preciosos durante 20 años. Además, la explotación de ese “cinturón de oro” empieza en Mezcala y llega hasta Arcelia, donde también se pue - de encontrar plata, cobre, zinc, plomo y hierro. -Es un proyecto muy ambicioso -alerta Mi - jangos- con fuertes repercusiones sociales, culturales y ambientales. La llegada de la minera al Carrizalillo ha provocado no sólo la destrucción del cerro El Bermejal para extraer el oro, sino que ha devastado ya la flora y la fauna, debido a que se utiliza po - tente maquinaria que puede remover hasta 30 toneladas de tierra de los cerros en unos minutos. En estos momentos la destrucción del paisaje, el deterioro ambiental y la conta- minación del territorio son irreversibles. Mijangos lamenta que, además, existe una feroz disputa por el control de las tierras ejidales y comuna - les de las cuatro comunidades, así como por el usufruc - to del agua, vital en el proceso de la minería. Situación que rompió los lazos comunitarios entre la población. Ahora, los pobladores viven en un valle envenenado por el cianuro, ya que la empresa riega ese químico so - bre las piedras del cerro para extraer el oro y la plata. -Como las afectaciones son severas en la re - gión -añade-, en julio de 2012 nos reunimos para que las comunidades de los países que tenemos problemas con la empresa Gold Corp pusiéramos una denuncia pública ante el Tribunal Internacional Popular de la Salud, presidido por la organización Red Solidaria en contra de la Injusticia Minera, de Toronto, Canadá, y el Movimiento Mesoamericano en contra del Modelo Extractivo Minero (M4). Ahí presentamos el caso del Carrizalillo, el del Valle de Siria, en Honduras, y la mina Marlin, en Guatemala. La sentencia, emitida en agosto, declara a esa compañía culpable por daños ambientales, problemas de salud y enfermedades, así como de las violaciones de los derechos humanos. Sin embargo, la Gold Corp no aceptó una copia de la sentencia, negándose a colaborar con los líde - res de las comunidades afectadas por la minería. Aún así, en el Tribunal Popular las comunidades lograron documentar con testimonios de los pueblos e infor - mes científicos el impacto de la minería que ejecuta la Gold Corp en México, Honduras y Guatemala. El Tribunal ha instado a los gobiernos de esos países a no invertir en este tipo de compañías y poner fin a la complicidad, así como a implementar una mayor regulación para responsabilizar a las corporaciones de ocasionar los desastres territoriales. Explotación y represión Para Alfonso Morales -del pueblo Mame de Hue - huetenango, Guatemala, y del Consejo del Pueblo de Occidente que aglutina las seis provincias de su país- es claro que la presencia de las compañías mineras en tierras indígenas representa una nueva colonización: -Es una nueva invasión -agrega-, como la que padecieron los pueblos originarios hace más de 500 años. Ahora nos imponen un modelo de desarrollo contrario a lo que pensamos en las comunidades indígenas e instalan hi- droeléctricas, minerías, parques eólicos y
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