Número 20
33 Dedicado a las mujeres Ixiles víctimas del genocidio Marta Elena Casaus S algo de Guatemala después de una breve visita para declarar en el juicio por genocidio contra General Efraín Ríos Montt y Mauri - cio Rodríguez Sánchez, salgo con el corazón encogido, con una mez - cla de sentimientos encontrado, por una parte de dolor profundo por las voces de los testigos contando las crueldades y atrocidades a las que fueron sometidos por el ejército, sobre todo a las mujeres, ancianos y niños indefensos y por otra con la sensación de alivio del deber cumplido, por haber podido contribuir, con un granito de arena, con mi testimonio, a fundamentar las causas profundas por las que se produjo el genocidio y su relación directa con el racismo histórico-estructural de nuestro país. Pero a su vez me invade un profundo dolor y rabia por no haber sido capaces de denunciar estas atrocidades antes y por haber calla- do o guardado silencio durante tantos años con tanto sufrimientos y dolor de las victimas que tuvieron que callar durante 36 años, antes de tener la oportunidad de narrar las atrocidades, torturas y vejacio - nes a las que fueron sometidas. A este sentimiento me acompaña un profundo agradecimiento y admiración por el esfuerzo incansable de miles de guatemaltecos/as, ladinos indígenas, extranjeros, ONGS nacionales e internacionales quienes han dedicado su vida y sus es - fuerzos para que éste juicio histórico, por genocidio y etnocidio, se llevara a cabo en Guatemala y con autoridades guatemaltecas, sin injerencias externas. A pesar de la magnitud de éste genocidio, que no tiene otro pa - rangón, más que el del Holocausto y el de Ruanda y Bosnia, hemos tardado 36 años en poder llevar a estos militares a los tribunales, cuando buena parte de ellos ya se han muerto o están gravemente enfermos y esta tardanza solo es imputable al grado de impunidad de nuestro estado de derecho y a la fragilidad de nuestras instituciones, lo que ha provocado una falta de confianza y legitimidad en las insti - tuciones públicas, especialmente del sistema judicial. Sin embargo, el Ministerio Público, después de una denostada labor de años de recopilación de datos y pruebas, CALDH como or -
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