Número 20
39 Ravachol , de ideas liberal-socialistas a una postura definidamente anarquista en el curso del año 1910. Desde sus páginas sostuvo una aguerrida campaña anticlerical y dio luces sobre el valor de la Escuela Moderna de Ferrer Guardia. Elegir a Ravachol como título tenía un sentido provocador. Nombre temible eligió nuestro libertario, porque representaba un ícono en la práctica del tiranicidio. François Claudius Koënigstein (1859 - 1892) usó el pseudónimo de Ra - vachol mientras realizaba tres temibles atentados dinamiteros contra figuras de autoridad en el París de 1891. En los medios anarquistas y liberales el tira - nicidio fue considerado como práctica extrema y fue muy temida en los medios europeos, norteamerica- nos y latinoamericanos. El tiranicidio es una forma de terrorismo, pero en ese tiempo y bajo ese nombre, buscaba legitimarse ideológicamente. En 1902, con motivo del Congreso Panamericano celebrado en México, los delegados colombianos al igual que sus pares mexicanos y de otros países, en particular, los procedentes de los Estados Unidos, estaban conmo - cionados por la muerte de Mc Kinley, su presidente en manos de un libertario tiranicida. Tal evento tuvo como centro apretarles las cuerdas a los anarquistas y acotar tus movimientos. El asilo y la extradición ingresaron en las agendas y acuerdos interguberna- mentales. Por lo anterior, reivindicar a Ravachol era toda una provocación simbólica. El periódico de ma - rras más que convertirse en una tribuna a favor de medidas tan extremistas, lanzó sus bombas de papel contra el clero y las autoridades gubernamentales, aunque en su vida la acción directa, había sido in - corporada durante su paso por el ejército colombia - no y las huestes radicales del liberalismo. Nuestro protagonista había llegado al grado de coronel del ejército colombiano y militado en las filas del Partido Liberal, antes de encauzar su vida bajo el ideario del socialismo libertario. 3 No fue el único caso de mu - danza ideológica a favor del anarquismo. En México tenemos muchos para dicha época, algunos muy no - 3 Villanueva, 1992:71 tables emergidos de las filas liberales. En Colombia, la activa propaganda anticlerical que le valió la ex - comunión a Moncaleano, no puede confundirse con una postura antirreligiosa. Nuestro personaje en un artículo sobre el “Socialismo cristiano”, definió con transparencia su postura ideológica: “El cristianismo ha grabado, pues, profunda - mente en nuestros corazones y en nuestros espíritus los sentimientos y las ideas que dan nacimiento al socialismo. Es imposible leer atentamente las profecías del Antiguo Tes - tamento y del Evangelio, y echar al mismo tiempo una mirada sobre las condiciones ac - tuales, sin verse inclinado a condenar éstas
RkJQdWJsaXNoZXIy MTA3MTQ=