Número 22

12 De hecho, este nuevo sub-campo de la salud pú - blica, llamado salud intercultural , se limita a abordar relaciones terapéuticas “médico-paciente”, “armoni - zación de modelos médicos” o hasta diseños arqui - tectónicos con “pertinencia cultural”. No obstante, deja de lado cuestiones de fondo que hacen a la in - terculturalidad en salud, tales como el territorio y las relaciones de poder dentro del sistema de salud, que mantiene tuteladas a las organizaciones indígenas que administran centros de salud y modelos (de los cuales la política de salud se vanagloria). Por el contrario, mediante un diagnóstico (inexis - tente) de la situación de salud del pueblo mapuche y las comunidades, implementa erróneos procedi- mientos en la población, toda vez que el problema de salud estructural no reside en la falta de capaci- dad de las personas, en su nivel educacional o en la no valorización de su propia medicina. 8 Por el con- trario, el origen de gran parte de los problemas en 8  Se utiliza la estrategia de APS (Atención Primaria en Sa- lud), metodología de trabajo que se basa en un análisis socioló- gico falso de ideal de la comunidad, que participa en su pobre- za, la integración de las medicinas, la participación activa de los profesionales de salud pública en terreno, entre otros. Ver Fassin (1992).

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