Número 22
15 ción de la salud que la organización se plantee desde sus inicios, desde una perspectiva sociocultural, con - siderando estudios y análisis de situación de salud en el territorio que impliquen un levantamiento de información y discusión de la misma con las comu- nidades: un sistema de información de salud propio. Para esto, no hay recursos. De esta forma, la retórica de la Salud Intercultu - ral de parte de la Política de Salud chilena se reduce al pago según un cálculo estandarizado (en base a una “población asignada”) por valor de “prestacio - nes ejecutadas” por cada experiencia, situación que es ratificada cada año mediante firma de convenio condicionada a la información estadística mensual de prestaciones occidentales. El hecho que el Cen- tro de Salud Boroa Filulawen haya sido construido en terrenos comunitarios no bastó para generar un fun- cionamiento del todo autogobernado o verdadera - mente “intercultural”, ya que tampoco les es posible llevar a cabo acciones de prevención y promoción de la salud adecuados al contexto mapuche que carac- teriza a dicho centro ya que no encuentra financia - miento ni valorización de esas iniciativas. De hacerlo, estas iniciativas cuentan con dificultades obvias de fi - nanciamiento e improvisación, y que la organización asume hasta la fecha. En el caso del Hospital Makewe -al igual que Bo - roa Filulawen y el Centro de Medicina Mapuche en Nueva Imperial- éste cuenta con un convenio simi - lar, en su modalidad de financiamiento y condiciona - miento; al igual que Boroa, a pesar de ser considera - da una experiencia de salud intercultural , no cuenta con apoyo para actividades que prevengan la enfer - medad y que promuevan prácticas saludables, pro - duzcan información relevante para la toma de deci - siones ni tampoco para acciones en salud necesarias desde el punto de vista mapuche. Las dependencias del Hospital Makewe fueron adquiridas por el Ministerio de Salud en el año 2004, antes que la alcaldesa de Padre las Casas haya estado a punto de adquirirla y convertirla en un policlínico, por lo que el hecho constituyó un verdadero remate al mejor postor en beneficio de la Iglesia Anglicana de Temuco, a quienes antiguamente los lonko del te - rritorio cedieron el terreno para su “proyecto evan - gelizador”. Una reciente inversión en el consultorio de atención externa (2007) producto del avanzado deterioro de la antigua construcción fue gracias a la movilización de recursos de la misma Asociación Mapuche para la Salud que en su momento hizo las gestiones políticas y operativas para que dicha me - jora se concretara por medio de recursos del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (F.N.D.R). No obstante, la Asociación Mapuche para la Sa - lud Makewe Pelale está obligada a firmar año tras año el convenio con el Servicio de Salud, al igual que Boroa (Centro de Salud Boroa Filulawen) e Imperial (Centro de Medicina Mapuche) para la “compra” de
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