Número 22

19 nuestra cultura mediante la activa patrimonializa - ción de nuestros bienes culturales. La pregonada salud intercultural en Chile, sus re - cursos y dispositivos como dominio del Estado chi - leno, han sido y son erradas respuestas a demandas del pueblo mapuche en salud. En su operatividad, ha implementado un abordaje equivocado, atomizado y folklórico respecto a los verdaderos problemas de salud que dicen relación al territorio y sus recursos, el impacto en la carga de enfermedad de los mono- cultivos forestales, de los basurales y del impacto que tienen sobre las condiciones de vida de nuestra gente en la situación de salud. En este escenario, las organizaciones mapuche y quienes apostamos por el autogobierno mapuche de la salud -de cara a la creación progresiva de institu - cionalidad propia- debemos objetar y proponer for - mas alternativas de relación con el Estado en cuanto En el caso de la salud hemos dado un avance significativo en la relación asimétrica frente al Esta - do chileno que no podemos desconocer: ante la in- acción y discriminación del sistema de salud oficial propusimos respuestas mapuche en salud con enfo- que territorial y fuerte impronta mapuche, creando centros de salud inéditos en Chile, administrados por representantes elegidos por las comunidades mapu- che, cuestión que no sucede con los directivos del sistema de salud chileno. En el actual contexto revi - sado, con procesos de injerencia creciente del Esta - do en la salud mapuche y sus prácticas a cambio de financiamiento y subsistencia operativa de las expe - riencias autogobernadas, es oportuno plantearnos un giro de timón respecto del camino que ha trazado la institucionalidad ajena en salud (representada por el Ministerio y Servicios de Salud) y que nos mantie - ne actualmente en el borde de la burocratización de

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