Número 22
28 ciones permanentes a los derechos humanos, lo que viene a demostrar que históricamente capita- lismo y democracia son incompatibles. La democra- cia tutelada por el capitalismo establece, asimismo, como principal soporte ideológico, una dictadura mediática , que impone un pensamiento único y un imaginario social que estimulan la reproducción de consumidores compulsivos, gente dócil y opacada, obediente, competitiva, conformista, individualista, narcisista. En el análisis de esta reconfiguración mundial existen coincidencias con Valqui en otros rubros: por ejemplo, considerar al crimen organizado, a la economía mafiosa, ilícita, criminal, como otras for - mas de acumulación del capital trasnacional parasi- tario, a la que se le atribuye el 5 % del PIB global. El dinero denominado sucio va a parar a los grandes megabancos y empresas financieras. En el trabajo mencionado, he destacado que el narcotráfico es un arma contundente de recolonización y de im - posición del terrorismo del imperialismo mundial, por otras vías distintas a las guerras neocolonia - les. Por ello, estamos de acuerdo en asumir lo que Valqui denomina dialéctica de la totalidad capita - lista, para descifrar como se entroncan las lógicas de acumulación de los capitales trasnacionales del narcotráfico con los grandes intereses geopolíticos de las oligarquías imperialistas en estas guerras de recolonización, como en los casos de Afganistán e Irak 8 . También, hemos venido insistiendo en la par - ticipación de la CIA, la DEA, y otros organismos de inteligencia, en el tráfico de drogas. La reconfiguración mundial otorga un papel preponderante al Estado. En el ámbito de la metró - polis capitalistas, como instrumento de la oligarquía para mantener el complejo militar-industrial impe - rialista, los ejércitos, arsenales atómicos, bacterio - lógicos, químicos, sísmicos, genéticos, electrónicos, informáticos, complejos de seguridad, inteligencia, espionaje, fuerzas policiales, grupos paramilitares y comandos de despliegue rápido para enfrentar gue - rras de intensidad diferenciada, entre las que no se pueden excluir, reitero, conflictos militares entre súper potencias occidentales, y con China y Rusia, en competencia. En el nivel local del proceso de im - perialización, si bien los Estados nacionales son re - ducidos en el ejercicio de su soberanía, no desapa - recen, como afirman los ideólogos sistémicos. Estos simplemente ajustan su actuación para prestar un servicio más eficiente a las corporaciones transna - cionales. El imperialismo actual produce en escala planetaria democracias subalternas puestas en ma- nos de oligarquías locales. Pilar Calveiro hace también importantes apor - taciones a la comprensión de este proceso de reco- lonización, especialmente en su libro Violencias de Estado, la guerra antiterrorista y la guerra contra el crimen como medios de control global, (Siglo XXI editores, 2012). Aquí sostiene que vivimos en la actualidad una reorganización hegemónica pla - netaria basada en una violencia estatal que se des - pliega principalmente a través de dos grandes com - 8 Notable en el caso de Irak, además del genocidio, el desplazamiento forzado de población y la virtual destrucción de toda la infraestructura estatal, es la de- vastación y el saqueo de su patrimonio cultural por las tropas de ocupación, mercenarios y coleccionistas, du- rante estos diez años de guerra.
RkJQdWJsaXNoZXIy MTA3MTQ=