Número 22
29 bates, definidos como guerras contra el terrorismo y contra el crimen; ambas habilitan el escenario bélico que requieren las dominaciones autoritarias, facilitando las formas más radicales de la violencia represiva. La guerra anti-terrorista permite mante - ner y expandir el nuevo orden global, mientras la llamada guerra contra el crimen “recurre a una re- organización jurídica y penitenciaria que conduce al encierro creciente de personas, en especial jóvenes y pobres, en aras de la supuesta seguridad interior de los estados. Ambas guerras se entrelazan, se construyen y se dictan desde los poderes centrales –ya sean estados-nación u organismos estatales su- pranacionales, y son instrumentos útiles para la reorganización global.” Los rasgos más sobresalientes de esta reorganización hegemónica son, según Cal- veiro: el pasaje de un modelo bipolar a otro global, ambos con un fuerte componente autoritario; en lo económico, acumula - ción y concentración neoliberal dentro de un mercado globalizado; en lo político, debilitamiento de la autonomía del Estado-nación y el desarrollo de redes de poder estatal-priva - das de carácter transnacional, así como la instauración de democracias procedimen- tales; en lo social, la in - corporación de tecno- logía –en especial de comunicación- que modifica tiempo y espacio; en lo subje - tivo, una individua - lidad blanda, aislada, en retracción hacia lo privado, como esfera de consumo de bienes y de cuerpos, todo ello con un uso importante y diferenciado de la vio - lencia, que se articula con las nuevas formas de lo político, social y subjetivo. Esta autora mantiene que las guerras sucias del siglo XX, prefiguran ciertos modos represivos del mundo global actual, con Estados Unidos a la cabe - za, y con la imposición de un estado de excepción que articula una red represiva legal con otra ilegal, y en la que se va conformando un Estado criminal. “Ganar la guerra sucia –afirma Calveiro-- fue una precondición para tener alguna posibilidad en la nueva fase de acumulación. Así fue como se invirtieron todos los recursos ne- cesarios para asegurar la derrota de cualquier proyecto alternativo en América, una derrota que fue no sólo militar sino también política. Se se - lló entonces el triunfo de una nueva forma de organización na - cional, acorde con la reorga- nización hege - mónica global, que supuso: el va - ciamiento de las economías median- te la imposición del modelo neoliberal, el vaciamiento de la política con la implantación prime- ro de dictaduras de shock , pero enseguida de demo- cracias formales e incluso autoritarias, producto de la eliminación de todas las formas de organi- zación y liderazgo al -
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