Número 23

15 La parte del primer cuerpo, que está fabrica - do en talús, tiene dos varas de altura, y de aquí a la cornisa, tiene otras dos varas: la estampa da más idea que la descripción que pueda hacerse. Todo dicho primer cuerpo está adornado con jeroglíficos mexicanos, esculpidos a medio relieve; y se conoce que los esculpieron ya fabricado el castillo, porqué de otro modo no era posible que los figurones que ocupan dos, tres o más piedras, guardasen entre sí la bella disposición en que están: algunas fallas de la escultura, y también algunas junturas de piedra a piedra están suplidas con mezcla de cal y arena. 20. En las fachadas que miran al sur y oeste per - manecen algunos pedrones, que hacen patente que el segundo cuerpo era de la misma arquitectura que el primero de ellos; se hallan unos danzantes de medio relieve, y la fortaleza de la obra se ma - nifiesta, porque no obstante de haber destruido y arrancado las piedras que servían de base a la fa - chada sur y oeste, permanecen en su colocación las partes de las referidas fachadas. Aun se ven algunos restos de pintura con bermellón o cinabrio, lo que hace conjeturas que a todo el castillo le dieron el color referido. (6) 8 La calidad de piedra de esta magnífica ar - quitectura es de piedra vitrificable, y por la mayor parte de aquella piedra con que forman las muelas o piedras para moler trigo: también hay de color blan - quecino, siendo de notar, que en muchas leguas a la redonda no se halla semejante calidad de piedra; la prueba mayor es, el que de mucha distancia ocurrían los dueños de haciendas de azúcar por piedra de la que compone el castillo, porque es la única que han hallado más a propósito para parrillas en sus horni - 8  (6) En la estancia o hacienda de Tlaxcotla se halla una mina de cinabrio en el cerro de Tepeyaculco, que hasta en el día es de poca consideración para sacar mucho azogue; pero es más que suficiente para proveer el cinabrio necesario para pintar la fábrica de Xochicalco. Esta mina se halla en las in- mediaciones del pueblo de Cuintepec, legua y media al oeste respecto de Tetlama. llas. Esto sólo haría magnífica la obra, si no se hallase otra circunstancia, que nos manifestase la pericia de los indios en la maquinaria. 21. Las piedras son todas de mucho volumen: medí algunas, y entre ellas una que está arrojada al suelo, y tiene vara y tres cuartas de largo, una vara de ancho, y lo mismo de grueso. La que forma es - quina y mira al sudoeste tiene dos varas en lo largo, una y cuarta de ancho, y media en lo grueso. Esta esquina es de lo que componía el segundo cuerpo. Lam. 5. A vista de estos grandísimos peñascos, con - ducidos de muy lejos, y colocado en la cima de un cerro, y en sus debidas situaciones, ¿quién dirá que los indios ignorasen la verdadera mecánica? No fal - tará quien diga que la multitud de indios suplía a todo; pero si consideramos que hay ciertas cosas en que el número no puede suplir a la industria, se desvanecería aquella refleja. Supongamos que en un día se intentase fabricar una bóveda, esto no podría ser, aunque se destinase un millón de hom - bres con este fin; porque aunque hubiese muchas manos no todas podrían trabajar al mismo tiempo: lo mismo sucede con los de Xochicalco; aunque hu - biese muchos indios, no todos podrían servir para la conducción y colocación de un peñasco sin usar de algún sacrificio; porque de lo contrario se emba - razarían unos a otros. Es digno de tenerse presente que los indios carecían de caballos, mulas y bueyes, que tanto alivian el trabajo de los hombres. 22. Las paredes del castillo de Xochicalco se com - ponen de dos órdenes de piedras, trabadas según las reglas de arquitectura, como se ve en la estampa 3. El castillo estaba hueco, sin duda para que sirviese de habitación; esto lo hace patente la perspectiva del primer cuerpo, estampa 4, fig. 1, como también por - que si hubiese sido macizo el material que componía lo interior; había de hallarse en aquella inmediación, lo que no se verifica. 23. He procurado dar una descripción de lo más completa que me ha sido posible. 24. Si el castillo demuestra el poder del monarca y la ciencia que poesía el director de la obra, mucho

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