Número 23
31 siones por parte de las mismas empresas, acotando las posibilidades de deliberación y cuestionamiento informado , además de la inequidad que implica privi - legiar a las empresas en el formato de presentación, permitiéndoseles expresar abiertamente falsedades evidentes y acotando o pasando completamente por alto las observaciones críticas. Todos estos elemen - tos resultaron evidentes en el caso de la iniciativa de la Esperanza Silver. Con anterioridad a la última MIA presentada, la empresa presentó otras cuatro para la fase de ex- ploración, pero ninguna de ellas fue expuesta a las comunidades y a la ciudadanía en consulta pública, por lo que no existe el consentimiento previo, libre e informado a las comunidades afectables. El 21 de febrero del año en curso, la empresa se vió obligada a presentar públicamente su MIA rela - tiva al proyecto denominado “Mina Esperanza Tet - lama, Morelos” correspondiente a una explotación minera a cielo abierto abarcando 692.92 hectáreas, como resultado de una petición expresa de grupos ambientalistas del estado. 5 El formato de presenta- ción operado por la SEMARNAT posibilitó la mani - pulación y acarreo evidente de habitantes de Tetla - ma, comunidad que constituye la punta de lanza de la iniciativa minera a partir de la primera etapa de explotación. Dotados de camisetas y despensas, los habitantes de Tetlama llevados por la empresa ocu - paron prácticamente todos los espacios disponibles en la presentación llevada a cabo en la ex Hacienda de Temixco (Foto 3). Otros pobladores no contaron con espacio para atender el evento. Grupos especiales de empleados jóvenes de Tetlama, coordinados por personal de la empresa con radios, interrumpían vociferantes todas las ponencias que cuestionaban la iniciativa mine - ra, con la actitud reiteradamente complaciente de 5 Cabe destacar que el mismo INAH no fue quien solicitó dicha presentación, ni entregó por escrito objeción alguna respecto a las cuatro MIAs presentadas por la empresa en su periodo de exploración. los representantes de la Semarnat. Este proceder ha marcado una pauta continua en el proceso: la in - tervención de los personeros de la minera ha sido cada vez más de confrontación y descalificación de los opositores internos y externos, utilizando grupos especiales de habitantes de dicha comunidad contra- tados para ese fin. Desde la entrega de la MIA generada por la em - presa canadiense hubo una irregularidad, ya que se presentó en la modalidad de MIA “específica” y no como MIA “regional”, a pesar de involucrar un radio de efectos que no se circunscribe a la comunidad de Tetlama: la explotación pretendida en su primera etapa se encuentra ubicada a solo 12 kilómetros de Cuernavaca, a 6 de Temixco, a 3.5 de Xochitepec y a 5 de Miacatlán, todos ellos municipios con alta den - sidad demográfica. El total aproximado de la pobla - ción afectable se ha calculado en cerca de 561,000 habitantes. 6 Esta maniobra de soslayar la dimensión regional de la afectación ha sido eje en la iniciativa 6 Resumen Ejecutivo presentado por el Movimiento Mo- relense contra las Concesiones Mineras por Metales Precio- sos, al Tribunal Permanente de los Pueblos, Cuernavaca, 22 de junio de 2013. Foto 3. Pobladores de Tetlama llevados por la empresa a la presentación de su MIA, Exhacienda de Temixco, Morelos, 21 de febrero de 2013.
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