Número 23

34 Otros opositores han sufrido acciones de vanda - lismo extremo en sus exiguos negocios, en hechos no conocidos antes en Tetlama, al tiempo que algunos de los empleados locales de la minera han comuni- cado expresamente a los opositores amenazas de secuestro. INJERENCIA DE LA EMPRESA DE CAPITAL CANADIENSE EN LA DINÁMICA POLÍTICA DE LAS POBLACIONES CAMPESINAS: EL CASO DE TETLAMA Y DEL MUNICIPIO DE TEMIXCO Al interior de núcleos familiares, los integrantes de algunas unidades domésticas se encuentran dividi - dos en relación con las propuestas y el proceder de la empresa minera. Aunque ha ido mermando, hay una mayoría de habitantes que percibe a la empresa po - sitivamente frente a las condiciones económicas pre - carias. Todo cuestionamiento a la misma constituye para ellos una amenaza a esas expectativas, en un proceso cuidadosamente provocado por la minera. La población de Tetlama tiene la particularidad de haber conocido de primera mano la operación del tiradero de basura que durante más de treinta años recibió una considerable cantidad de desechos de los municipios de Cuernavaca, Xochitepec, Jiute - pec, Zacatepec y Temixco. La obtención de recursos por este medio ha marcado la historia económica reciente de la comunidad, que de alguna manera se habituó a tener vecina un área de acumulación de desechos a cielo abierto con la serie de consecuen- cias ambientales y sociales que implica. El olor nau - seabundo, la proliferación de fauna nociva y la con - taminación del aire y del agua se fueron integrando progresivamente a la cotidianidad de una población marginada. Los residuos sólidos depositados en el ti - radero a cielo abierto implicaron además por años la quema generadora de dioxinas y furanos, compues - tos altamente tóxicos. 10 Aunque entre esas consecuencias se encuentra 10  Véase http://www.jornada.unam.mx/2007/03/20/index. php?section=sociedad&article=037n1soc de manera notoria la generación de procesos tóxicos y la contaminación severa por lixiviados, la llegada de ingresos por el pago de facilidades para depositar esa basura ajena en terrenos de la comunidad contribu- ye a generar una determinada disposición local ante iniciativas externas de alcance colectivo. Este ante - cedente opera ahora a favor de la iniciativa minera, que guarda similitudes con la iniciativa del basurero, cuyo cese operativo fue complejo y altamente con - flictivo, afectando también de manera directa a la vecina comunidad de Alpuyeca hasta el día de hoy. Si bien Tetlama no ha sido una comunidad exen - ta de conflictos internos, como sucede en mayor o menor grado con toda comunidad humana, el grado de confrontación y de rompimiento de la trama so - cial generado por los intereses de la minera no exis - tía antes de la llegada de la “Esperanza Silver”. Las divisiones son ya en muchos casos irreversibles. La ausencia de programas productivos y comunitarios que respondan al interés y la perspectiva misma de los habitantes de Tetlama ha facilitado indudable - mente la situación. Ante el dictamen adverso que sufrió la minera respecto a su MIA a inicios del mes de junio, y ante la aparición de un movimiento social que en unos cuan - tos meses se abocó a denunciar los efectos nocivos de la iniciativa en diversos foros y a generar instan - cias organizativas de reflexión a nivel local ante las amenazas diversas inherentes a la iniciativa minera, la empresa no sólo incrementó tanto sus acciones de intimidación a los opositores internos y externos, sino sus maniobras francamente injerencistas de tipo político. Así, impulsó una protesta llevada a cabo el 23 de mayo contra el INAH en la Ciudad de México, calumniando a varios de los investigadores que des - de la Delegación Morelos han cuestionado con fun - damento la iniciativa minera desde diversos puntos de vista. El texto de la carta dirigida al INAH expresa la instrumentación de las autoridades locales, median- te un discurso evidentemente generado por terce - ros. Este mismo modelo fue aplicado luego a otra

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