Número 23

46 Los ominosos caminos de la Seguridad Democrática en el Estado de Morelos Ricardo Melgar E n el imaginario social morelense se reeditan las señas negativas de la violencia, la inseguridad, la corruptela y la complicidad de funcionarios estata - les, municipales así como de mandos y personal sub - alterno de las fuerzas de seguridad con las bandas delictivas. La esclerosis de la procuración de justicia en el Estado tiene mucho de complicidad con el cri - men organizado y con los grupos de poder. Tenemos la convicción de que el Estado de Morelos y la ciu - dad de Cuernavaca son los espejos de muchos otros dramas estatales y urbanos en el país. Frente a lo anterior, el gobierno perredista no ha podido, más allá de la retórica, distanciarse de las excrecencias de las administraciones panistas y priistas desde Carrillo Olea a Marco Adame. Los ciudadanos morelenses co - mienzan a dar muestras de su hartazgo, como lo re - frenda la marcha ciudadana del 30 de junio pasado, la cual fue saboteada por Morales Barud en acción concertada con los antorchistas con la finalidad de frenar su acceso a la Plaza de Armas y al frontispicio del Palacio de Gobierno donde se ubica el altar y los carteles dedicados a los muertos y desaparecidos. 1 Pasaremos revista somera y crítica al discurso sobre la seguridad democrática y sus daños colaterales, para luego presentar algunos datos y reflexiones so - bre la inseguridad y el mercado en Cuernavaca y el Estado de Morelos. 1. Morales Barud fue quien protegió a Carrilo Olea –su pai- sano de Puente de Ixtla- durante el ejercicio del gobierno interino del Estado según denuncia que trascendió a los medios en su momento: http://www.eluniversal.com.mx/ nacion/4172.html Morelos entre la inseguridad y el mercado Rótulos en las fachadas de casas habitación, tiendas y empresas del tipo: “Sonría lo estamos grabando”, “vecino vigilante”, “protegido por ADT”, etc., etc., pululan por todas partes en la ciudad. Es un nego - cio redondo no exento de riesgos toda vez que las empresas de seguridad privada contratan muchas veces policías dados de baja en sus corporaciones no precisamente por ser muy probos. Las empresas de seguridad privada además coordinan acciones de “vigilancia” ante una señal de alarma con la policía municipal con fines únicamente disuasivos o para la tranquilidad de sus clientes. Si hay demostrada fil - tración del crimen organizado en las fuerzas de se - guridad pública, por falta de datos queda velada la que sucede en las empresas de seguridad privada. En el Estado de Morelos existe la oferta de 90 presta- dores de servicios de seguridad (Véase cuadro), una cantidad muy alta pero que se explica porque existe http://vocesdelcristianismo.blogspot.mx

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