Número 23

50 gobiernos de Calderón y de Peña Nieto saben de los costos reales para la sociedad mexicana de la opera- ción encubierta estadounidense denominada “Rápi - do y furioso”, la cual venía siendo investigada por el Senado de ese país, y ante la inminencia de un des - tape de consecuencias mayúsculas para las relacio - nes bilaterales, fue vetada por Obama por razones de “seguridad nacional”. No olvidamos que esa ope - ración de trasiego de armas fortaleció el poder de fuego del Cártel de Sinaloa entre otros, con elevados costos para la población civil. No sin razón Miguel Bologna se preguntaba una década atrás sobre la mascarada de la denominada seguridad democrática desde las páginas de Rebe- lión, conocida tribuna electrónica de las izquierdas del continente: 5 Esta perspectiva ubica el norte de la fuerzas de seguridad en la redefinición del enemigo a combatir y vencer: ¿Dónde se encuentra ahora, en la nueva agenda de ‘seguridad’, el ‘enemigo’? Resulta sintomático que las nuevas doctrinas y agendas de ‘seguridad’ hemisférica de los militares latinoamericanos, aunque cambian 5. Bologna, Miguel, “Las fuerzas armadas: de la contrainsur- gencia a la globalización”, Rebelión, Fecha publicación:10 de julio de 2004. el lenguaje, siguenmanteniendo a los propios pueblos como enemigos internos y futuras amenazas en potencia. Dichas doctrinas han reemplazado al antiguo fantasma omnipresente del comunismo -típico de la guerra fría y de la supuesta amenaza de una tercera guerra mundial- por ‘el terrorismo y el narcotráfico’, pero mantienen inalteradas las relaciones de sujeción política con la potencia hegemónica del continente -los EEUU. 6 La nueva retórica de la “seguridad democrática” descansa en la naturalización de las relaciones cívico- militares. Obviamente, del lado civil sólo contarán los partidos , las corrientes neoliberales y empresarios como lo prueba el desamparo de quienes han pade - cido los excesos de la violencia policiaco-militar o del crimen organizado. México, como país integrante de la OCDE ha asumido los parámetros ideológicos de la Reforma en materia de seguridad que le agregan como taparrabo la noción de “justicia”. Los acuerdos fueron rubricados en su momento por Ángel Gurría 6. Cfr. Luis Garasino: ‘Definen la cooperación regional con- tra el terrorismo’. En Clarín 30/11/1998. pp. 25 y del mismo periodista: ‘Proponen coordinar la lucha antiterrorista en el continente’. En Clarín 1/12/1998. pp.16. www.corvis.com.mx

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