Número 57

27 razón, además de que niega su carácter creado y sus limitaciones culturales, es que naturaliza la de- cisión, de forma que al final nadie es responsable de tomar decisiones, pues “las decisiones se toman solas si se tiene suficiente información”. La meritocracia Otra consecuencia de creer en la razón, y en sus instituciones, es creer que el poder instituido es la única forma posible de lo social. Es creer que “los más aptos” están en los sitios de poder, y han llegado ahí por sus méritos propios e indivi- duales. Lo cual significa que detrás del poder hay razón. Los jefes siempre saben más, los padres siempre saben más, los profesores siempre saben más: el que está arriba siempre sabe más, es me- jor y sus decisiones son infalibles porque están cubiertas por el abrigo de la verdad. El problema de la meritocracia, es el de la razón metonímica que denuncia Boaventura de Sousa Santos 3 ; el problema no es que no exista la razón, o que no haya argumentos, o que sea im- posible cualquier tipo de conocimiento: el pro- blema es que se toma una parte por todo, y se ocultan sus consecuencias. Se instituye así, por medio de mecanismos velados de poder una de- finición de razón y se confunde con verdad, con naturaleza y con bondad. Además, se asume que todos partimos de igualdad de condiciones. No todos podemos las mismas cosas. Nuestras potencias están enmar- cadas materialmente por nuestro contexto, por si tenemos que preocuparnos por comer, por nuestra seguridad, por nuestra estabilidad. Ade- 3 De Sousa Santos, Boaventura. (2013). Una Epistemología del Sur: la rein- vención del conocimiento y la emancipación social . México: Siglo XXI. Viñeta de Andrés Rábago, El Roto (reproducida con su autorización)

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