Número 57
48 tes de Tlayacapan, nuevamente se falla a favor de Oaxtepec en 1740. 15 Como consecuencia de lo anterior, en 1741 se efectúa un plano indicando los linderos de su territorio. En este se fijan los signos y símbolos como componentes sobresa- lientes que permiten una rápida identificación del terreno en donde está la comunidad de Tla- yacapan, el templo de Oaxtepec, el hospital de la Santa Cruz, la hacienda de Pantitlán, caminos, cercas de piedras y barranca así como las mojo- neras que dividen a los dos poblados (figura 7). La delimitación del territorio de Huaxtepec indicada en este mapa, refiere los siguientes pa- rajes: de norte a sur iba una cerca de piedra que atravesaba el camino real que conducía de Yau- tepec hacia el monte de Totolapan y continuaba hasta poco antes de llegar al Corral de la Palma, en donde giraba hacia el sur para continuar por la Barranca de Epazuapan y atravesaba dos vere- das y caminos; el primer camino iba de Pazulco a Tlayacapan y el segundo de Oaxtepec a Pazul- co y las dos veredas mencionadas se cruzaban con ambos caminos. Las veredas atravesaban un puente quebrado y se llegaba a su límite suro- riente hasta Tecoac o El Bosque. De ahí se dirigía hacia el norponiente hasta llegar a la mojonera El Tajón para continuar hacia Zilozuchil (cercano a la casa de la cacica doña Isabel Cortés de Mocte- zuma) y nuevamente girar al norponiente hasta el mojón que estaba atrás del corral de Pantitlán. Con esta acción se pretendían delimitar exclusi- vamente las tierras de comunidad de Oaxtepec, no obstante, el pleito continuó sin una definición clara del territorio. 16 Entre litigios que iban y venían, nuevamente en 1766 se lleva a cabo otra “vista de ojos” a fin de que el agrimensor de la Real Audiencia hiciera otro mapa con los linderos de ambos pueblos en presencia de los involucrados en las fronteras. 17 El resultado es una pintura (figura 8) en donde se proyectan, con distinto formato, los mismos 15 AGN, Tierras, vol. 2752, exp. 1, cuaderno último. 16 Para mayor información sobre estos datos se recomienda leer a Gómez Serafín, 2011. 17 Los involucrados eran miembros del cabildo de Oaxtepec, el ad- ministrador de la hacienda de Pantitlán, los testigos examinados con conoci- miento de los linderos y con la anuencia del teniente de la Villa de Yautepec. elementos del paisaje natural y cultural que te- nía el plano de 1741. En ambas representaciones cartográficas queda indicada la tierra en litigio misma que corresponde a la posesión corpora- tiva de Oaxtepec que sería vulnerada en detri- mento de su producción de autoconsumo y para efectos del pago de tributo. La tierra referente al fundo legal del pueblo de Oaxtepec así como a las que en alguna época temprana fueron de pro- piedad privada o pertenecientes al cacicazgo, no fueron alteradas toda vez que gran parte de ellas se habían vendido a particulares desde el primer siglo de la Colonia. Otro plano (figura 9) que se efectúa en 1777 y sin que tenga relación con la demanda de Tla- yacapan contra Oaxtepec ya que se hace debido al litigio entre los dueños de la hacienda de Pan- titlán y la comunidad de Oaxtepec, reviste inte- rés en el asunto en comento ya que confirma que Oaxtepec, por lo menos desde 1771, ya no conta- ba con las tierras comunales antes mencionadas. En este plano se observa que el límite norte de las tierras de Oaxtepec estaban prácticamente a un costado del Hospital de la Santa Cruz y de la ex casa de la cacica doña Isabel que se ubicada en los parajes de Xapela y Huatlan. Palabras finales El concepto de territorio y territorialidad aquí se emplea como el manejo social y político que se le da al espacio; y este espacio se conforma por un constructo cultural que involucra creencias y vi- vencias compartidas entre grupos étnicos que se apropian y delimitan su ámbito de referencias cos- mogónicas. La territorialidad es, como diría Gimé- nez Montiel, lo que permite “…encuadrar adecua- damente los fenómenos del arraigo, del apego y del sentimiento de pertenencia socio-territorial…”, 18 y para ello es imprescindible llevar a cabo un proce- so de apropiación territorial que no está exento de conflictos por lo que le son inseparables las opera- ciones de delimitación de fronteras, de control y jerarquización de puntos nodales. Si bien, este territorio es la fuente de recur- 18 Giménez Montiel, 2004: 315.
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