Número 57
55 lo caótico que resulta México como territorio de tránsito para los migrantes centroamericanos. Como apuntamos, los migrantes huyen de un territorio con múltiples incertidumbres y violen- cias. Pero entonces es necesario cuestionar ¿a qué se enfrentan los migrantes en dicho proceso de paso? pues precisamente salen de la incertidum- bre en condiciones de incertidumbre. En ese sen- tido, México se ha entendido como el escenario de tránsito; sin embargo, en los últimos tres años el contexto político internacional impone una pauta importante a los nuevos desafíos migrantes, descollando en ello el discurso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuya consecuen- cia, construida o no, implica para el migrante caer en un abismo de incertidumbres. Un ejemplo de este proceso son los testimonios de hondureños “varados” en la ciudad de Guadalajara: Escuchaba y escuchaba que la frontera allá arriba estaba pesada por Trump; fijate: yo no sabía ni qué hacer, pero sí sabía que quería ir a la USA. Pero eso se veía lejos, lejos, por eso digo que el sueño ame- ricano me despertó aquí, y como decimos algunos: ¡acá se hizo el sueño tapat ío! lo mismo pido en la calzada [Independencia] o en un parque, ¡ah! también estuve [trabajando] de seguridad, ya ten- go siete meses aquí, pero no sé cuánto más pueda esperar acá, porque la USA… ¡es la USA! José Flores, Guadalajara, Jalisco, 2017 Si bien en el aparente o virtual territorio de paso las incertidumbres de la migración centro- americana no son nada nuevas, cabe señalar que se han añadido otros elementos a los ya produci- dos de hecho por el gobierno mexicano y el cri- men organizado, pues el discurso de odio racial que saltó de manera efervescente a la escena po- lítica y pública de los Estados Unidos, puso de relieve también un escenario de incertidumbres sobre el proceso de continuar en movimiento ha- cia el norte o de “esperar en”, lo cual complejiza y cuestiona la capacidad de decidir sobre la mar- cha de un proceso migratorio hacia el aparente territorio de destino. Yo soy del departamento de Olancho […] allá uno sufre mucho. En Honduras sufrimos, en el cami- no por buscar un mejor futuro sufrimos, uno se queda acá y sufre, ya no se sabe qué hacer, ya voy entrando a dos meses en este lugar; aunque hay gente que te trata bien, hay otros que te recha- zan […] no es lo que esperaba, no me gusta ven- der dulces. ¿ C ómo crees que estoy? ¡ me siento un cerote! queriendo regresar a Honduras, echar
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