Número 57
59 La antesala de los Estados Unidos se trans- formó en el punto de confluencia de todas las violencias discursivas, (re)encubiertas y raciales que se gestaron desde el ingreso de las caravanas migrantes a México. Las opiniones públicas de los funcionarios —municipales y gubernamen- tales— alimentaron una vorágine de reacciones que se gestó en sectores de la comunidad tijua- nense. Las violencias no (re)encubiertas salta- ron a la escena, con Francisco Vega, gobernador de Baja California, expresando que no habría to- lerancia contra los migrantes y que su interés era velar por el bienestar de la sociedad local. De modo que dicho escenario animó una serie de marchas que se desarrollaron contra los migran- tes centroamericanos en Tijuana, donde se puso de manifiesto lo expresado en las redes sociales, es decir, un cúmulo de odio, racismo, clasismo e indolencia. Precisamente, todo este complejo rom- pecabezas una vez más empezó a estructurarse, y el alcalde de la ciudad, Juan Manuel Gastélum, aco- modó las piezas con su discurso que asumía a los migrantes como un riesgo violento para los locales. Las anteriores palabras figuraron como el pre- texto perfecto del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para adjetivar nuevamente en tono negativo a los migrantes de las caravanas, provocando con tales declaraciones un efecto dominó, que los mandatarios locales y estatales en México azuzaban y reproducían en sintonía con las del vecino del norte, que opinaba: The Mayor of Tijuana, Mexico, just stated that ‘the City is ill-prepared to handle this many mi- grants, the backlog could last 6 months’. Likewise, the U.S. is ill-prepared for this invasion, and will not stand for it. They are causing crime and big problems in Mexico. Go home ! (Trump, 2018) 4 En ese sentido, la expresión “se encuentran causando crimen y problemas en México, váyan- se a casa”, se enmarca como parte de un discurso sustentado en una matriz de dominación social e 4 “El Alcalde de Tijuana, México, acaba de afirmar que ‘la ciudad no está preparada para esta cantidad de migrantes, el atraso podría durar 6 meses’. De la misma manera, Estados Unidos no está preparado para esta invasión, y no lo tolerará. Están causando crimen y grandes problemas en México. ¡Váyanse a casa!” (Trump, 2018). histórica inherente de la colonialidad. 5 Asimismo, frente a la postura del primer mandatario esta- dounidense, resultaron preocupantes las acciones que el gobierno mexicano implementó: una serie de deportaciones que se dispararon considerable- mente durante el paso de las caravanas migrantes por el país. Tan solo en el mes de octubre de 2018, los eventos de extranjeros devueltos por la auto- ridad migratoria mexicana, para el caso del trián- gulo norte de Centroamérica, ascendió a 1,396 salvadoreños, a 4,920 guatemaltecos y a 7,083 hondureños, de modo que el nivel máximo de de- portaciones cerró en 13,399 personas (figura I). Si bien las caravanas migrantes masivas han sido una constante desde octubre pasado, la gráfi- ca anterior muestra un escenario de deportaciones durante el 2018 en el contexto del gobierno priísta de Enrique Peña Nieto. No obstante, es pertinente traer a colación que en el actual mandato morenista de Andrés Manuel López Obrador, las estadísticas de los primeros tres meses de 2019 muestran un número elevado de deportaciones en marzo, justo cuando la llamada Caravana Madre se empezó a or- ganizar en Honduras, lo que indica que los eventos de centroamericanos devueltos por la autoridad migratoria mexicana ascienden a 8,82 salvadore- ños; 2,699 guatemaltecos y 5,090 hondureños, es decir, un total de 8,671 personas deportadas tan solo en el mes de marzo (figura 2). De manera que tal como lo señalan reportes de la Secretaría de Gobernación en México, du- rante marzo no hubo una Caravana Madre, sino “caravanas madrecitas”. Sin embargo, lo que sí ocurrió fue un escenario recrudecido de depor- taciones en cuanto los flujos centroamericanos se hicieron notar. En suma, durante la llegada de caravanas migrantes, tanto en la administración peñista como en la obradorista, la respuesta sos- tenida fue sistemáticamente la misma, es decir, un primer filtro y una serie de deportaciones que, en cuanto a costo social, México logró evi- tarle a los Estados Unidos. 5 Entiéndase como “un patrón de poder global en relaciones de domi- nación, explotación y conflicto en torno al trabajo, la naturaleza, el sexo, la subjetividad y la autoridad. [Lo que además implica] jerarquizaciones de las modalidades de producción de conocimiento” (Restrepo y Rojas, 2010:155).
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