Número 57
66 La región nahua estudiada consiste en 22 pueblos nucleados, y numerosas rancherías dispersas, a lo largo de ambas orillas del Rió Balsas, o esparcidos en los cerros que rodean el valle principal. Durante 30 años los nativos de esta región lograron un nivel de prosperidad excepcional al comercializar artesanías 2 en toda la República Mexicana, con una importante pre- sencia en el estado de Morelos, aunque cabe señalar que sus ingresos de las artesanías han disminuido a partir de 2001. A pesar de las au- sencias prolongadas de sus comunidades que la venta ambulante ocasiona, siguen reproducien- do aspectos claves de su cultura nahuatl, mis- mos que se observan en su intensa vida ceremo- nial y su aprovechamiento del medio ambiente (Good 2013). Alrededor de 60,000 hablantes del nahuatl viven hoy en este territorio accidentado de la Sierra Madre del Sur. Todos los pueblos se en- cuentran entre 500 y 800 metros sobre el nivel del mar, y los cerros más elevados llegan a 1200 metros de altura. Recientemente los científicos occidentales han descubierto la gran riqueza bio- lógica de bosque tropical seco caracterizado por flora y fauna endémica adaptadas a las extremas condiciones climáticas. Estas consisten en una larga, calurosa temporada de sequía entre octu- bre y mayo, que se alterna con una corta, intensa temporada de lluvias de mayo o junio hasta el fin de septiembre. Es una zona sumamente árida, y está en el punto extremo de poder sostener el cultivo del maíz por las persistentes sequias que, de acuerdo a las personas mayores en la región, han agudizado desde el principio del siglo XX. Queda muy marcado el contraste en el paisaje con la época de lluvias. Actividades de recolección Los recursos de los cerros, las barrancas, y el rio son y han sido claves para los habitantes en su economía doméstica y para la alimentación. Du- rante la época de lluvias recolectan diferentes 2 Los mas conocidos son las pinturas sobre papel de amate, don- de representan el medio natural, los paisajes de su territorio y los ritos del ciclo agrícola (Good 1988; 2001). quelites 3 , participan en esta actividad hombres, mujeres, y especialmente los niños. Con las pri- meras lluvias en abril y mayo aprovechan el yepa- quili, retoños de hojas del árbol acacia acatlensis Benth. A lo largo de la época de lluvias las fa- milias cortan chipilli , pápalo y xihuitl , entre otras hojas silvestres comúnmente conocidas como quelites; dentro de las milpas encuentran las ver- dolagas. En las milpas se da un pequeño arbusto que llaman tlalguaje , por la pequeña vaina con se- millas verdes comestibles. Al final de la tempora- da de lluvias en septiembre buscan el tepetomatl, un tomate silvestre que se seca al sol para con- sumirlos todo el año. También abundan insectos comestibles como el chapulín – llamado a veces el “camarón” del cerro” – y los jumiles. Cambian los recursos en la época seca, desde enero hasta marzo o abril recolectan en el monte el xocotl o ciruelo agrio y las pitayas. En diferentes periodos del año colectan varios camotes silvestres Los ar- boles de guamúchil dulce y agrio dan fruta que se come fresca o deshidratada como uva pasa; los árboles de guaje rojo y verde dan abundantes vai- nas cuyas semillas se comen crudas o secas. 3 González y Hersch (2005) dan una lista completa de estas fuentes de alimentación en una región colindante; gracias a su trabajo he podido incluir algunos de los nombres científicos. Comida de recolección, guaje y quelites. Se acompa- ña con salsa y tortillas. Obsérvese frijol blanco de la milpa familiar listo para cocción, San Agustín Oapan
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