Número 57
67 Los cerros y las barrancas históricamente han sido un lugar de cacería de venado, y pequeñas es- pecies como ardillas, conejos iguanas y armadillos entre otros; también cazan diferentes aves como huilotas y pichones. Cabe mencionar que todos estos están desapareciendo por el crecimiento de la población y la destrucción de hábitat. El Rio Balsas provee pescado a lo largo del año, las per- sonas mayores comentan que la variedad de espe- cies se ha reducido marcadamente en los últimos cuarenta años, especialmente por la construcción de las presas rio abajo y rio arriba, y la contamina- ción del agua. El pescado se come fresco y puede secarse al sol para almacenarlo Hay otros recursos, se aprovecha miel de abe- jas y avispas de la tierra; escavan hormigueros para una cera especial que usan en ritos a los muertos. El medio ambiente también nutre plan- tas medicinales flores y hojas tiernas y verdes para adornar altares y ofrendas. Finalmente ob- tienen del campo palma, zacate, madera y cactos para construir las viviendas tradicionales y leña para cocinar; consiguen maguey cuya fibra sirve para fabricar hilos y mecates. Por todos estos re- cursos el cerro se considera un lugar de riqueza y abundancia, reflejado en cuentos y mitos. Todos los productos del campo se integran en la dieta cotidiana en varias combinaciones que generan platillos de temporada sabrosos y con un amplio rango de texturas, colores y sabores, además de ser una importante fuente de nutri- ción. No es exhaustivo esta breve descripción, pero permite ver la importancia de esta fuente de alimentos y el conocimiento que se ha trasmi- tido de generación en generación. La Milpa y el policultivo En los últimos 20 años se han dado modificacio- nes en la actividad agrícola en la región, y hoy los nahuas siembran menos maíz que durante las pri- meras etapas de mi trabajo de campo entre 1978 y 1996. Las prolongadas sequías y la perdida de los animales de tiro al abigeo ocasionan que un buen numero de familias abandonen la agricultu- ra de temporal extensiva, aunque siguen trabajan- do pequeñas parcelas con coa y siembran algunos surcos en los patios de sus casas. Pero el ciclo de la milpa y sus productos sigue siendo base de la alimentación, y marca los ritmos de la vida social y ritual. Circulan todos estos productos a nivel regional entre pueblos, y se ofrecen en plazas re- gionales, aunque está en peligro la agricultura de subsistencia por múltiples presiones económicas, políticas sobre las comunidades. Presento una relación resumida de las técnicas agrícolas que documente en esta región. Durante los meses de abril y mayo los hombres limpian pe- queñas parcelas esparcidas en el campo para sus milpas; practican la rotación y usan las mismas tierras cada tercer año. Las inciertas lluvias deter- minan la fecha de siembra que antes fue en mayo, pero ahora normalmente cae durante la primera Frijol en flor, trepando la mata de maíz con elote en formación, dentro de una milpa, Ameyaltepec.
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