Número 57

69 cultores usan piedras, troncos de madera, pa- los y ramas de árboles, zacate, y remanentes de otras plantas para sustentar los almácigos que van construyendo conforme baja el nivel del río; la fil- tración del agua las humedece, mientras se riegan con cubetas los cultivos en los niveles más altos. En algunas terrazas se excavan filas de hoyos en la arena, de acuerdo a las plantas a cultivarse. Los recursos críticos son la mano de obra, el tiempo, y los conocimientos especializados. Adul- tos y niños trabajan juntos, pero observé que las mujeres realizan mucho del trabajo cotidiano: de hecho, ellas solas pueden atender los huertos con éxito, como lo pueden hacer los ancianos, a di- ferencia de las milpas que usualmente requieren trabajo masculino para limpiar el terreno y mane- jar una yunta y el arado. Todos tienen acceso a las herramientas sencillas que utilizan – palas, aza- dones, coas, machetes, cubetas y jícaras. No esca- sean de lugares para estas parcelas y los derechos de usufructo se establecen por grupos domésticos que retornan al mismo lugar cada año. La abundancia del policultivo. Dentro de es- tos huertos los nahuas cultivan un gran número de plantas intercaladas en la misma terraza. En- tre ellos están las hierbas de olor como cilantro, epazote, cebolla y hierba buena; otras plantas co- munes son dos tipos de amaranto – una hoja que llaman cocoquihlli , y el huazontli, diferentes que- lites, y camotes blancos, amarillos y morados. In- cluyen ejotes, y el frijol “chino” que llaman cax- tiltzin en nahuatl, diferentes tipos de chile, dos tipos de calabaza ( ayutli y tamalayutli ), tomates y jitomates. Otras plantas preferidas son melón y sandía y flores como xempoaxochitl, giraso- les y flores de terciopelo; a veces plantan unas matas de maíz para obtener elote y hojas verdes ( izuahuatl ) para envolver tamales rituales. Una huerta en crecimiento, junto al rio. Obsérvese las piedras para lavar ropa y estacas en el agua para pes- car. San Agustín Oapan.

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