Número 57
71 realizan. Las mujeres lavan y secan la ropa, y bañan sus hijos en el rio cerca a sus huertos; co- cinan o recalientan alimentos allí. Los hombres pescan en el rio y limpian, salan y secan al sol parte del pescado dentro de las huertas. Utilizan otros recursos cerca al rio en las áreas donde cul- tivan las huertas. Los hombres, mujeres y niños recolectan diferentes frutas y semillas de árboles en el campo, especialmente el guaje, el guamú- chil, y xocotl o ciruelo agrio: deshidratan al sol parte de sus productos para almacenarlos. A ve- ces los hombres cazan pequeñas especies y todo el mundo recolecta leña. Si las huertas quedan a una cierta distancia del pueblo, las familias construyen techos pro- visionales para la sombra, y a veces duerman en las huertas ya que allí la noche es más fresco que en los pueblos. La gente se reúne allí para conversar, especialmente en las noches cuen- tan historias y observan fenómenos naturales. En este sentido las prácticas agrícolas generan ocasiones para la transmisión de otros tipos de conocimiento cultural, que extiende mas allá de información detallado sobre el manejo de la ecología local que también se transmite por me- dio de los huertos. Obviamente este sistema agrícola produce los recursos necesarios para la alimentación fami- liar durante la temporada seca, y complementa las impredecibles cosechas de las milpas. La ven- ta de algunos productos de las huertas provee un ingreso muy bienvenido para las familias, aparte de lo que consumen o circulan con vecinos y fa- miliares en de sus redes de ayuda recíproca. Autosuficiencia alimentaria. Casa de adobe con su huerta en el mes de abril, Obsérvese zacate de maíz de la milpa almacenado, árboles de guamúchil, animales domésticos. En época de lluvias el rio cubre la grava hasta el árbol. San Agustín Oapan
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