Número 61

58 La demanda de Moreira Sergio Aguayo E s curioso cómo han cambiado las prioridades en unas cuantas se- manas. El domingo 26 de enero de este año, llegué a Madrid para cumplir con compromisos académicos y hacer algunas visitas fami- liares. Al día siguiente, me enteré que el Magistrado capitalino Francisco Huber Olea Contró había aceptado la petición de los abogados de Humber- to Moreira y, para garantizar el pago por 10 millones de pesos, me iban a embargar. Siguieron dos semanas frenéticas de llamadas a los abogados y de gestiones ante diferentes funcionarios. También fueron días en los que recibí oleadas de solidaridad. Un mes después regresé a un México preparándose para la invasión del coronavirus. En la cuarentena voluntaria-obligatoria he tenido tiempo de sistematizar los casi cuatro años de litigios en distintos tribunales capitali- nos y federales. Comparto significado, lecciones y tareas. La demanda de Humberto Moreira en mi contra, por 10 millones de pe- sos, nunca buscó restañar su honor; para mí, ha sido un ejercicio de intimi- dación y desgaste que ha pretendido arruinarme por investigar la manera como los Zeta se apoderaron de varias regiones de Coahuila, cuando él era gobernador de esa entidad. Es de elemental justicia añadir que, otro gober- nador Moreira –Rubén– fue protagonista de la “reconquista” de esa entidad. Durante todo este tiempo he deambulado al interior de un triángulo con tres vértices: 1) la angustia y zozobra ante la posibilidad de una derrota, factible por la parcialidad de un poder judicial capitalino inclinado a favor de Moreira –salvo excepciones como las del juez Francisco Castillo– 2) la esperanza de que algún día mi caso llegaría a una justicia federal bastante más confiable; y, 3) la necesidad de olvidar el litigio, para evitar la contami- nación de las investigaciones que realizo sobre Coahuila. Pese a los altibajos de la demanda, en mayo presentaremos un tercer estudio: en esta ocasión sobre la derrota Zeta en La Laguna. Por el momento, el litigio se paralizó con buenos auspicios. Poco antes de suspender actividades, la Suprema Corte anunció que el ministro Alfre- do Gutiérrez Ortiz Mena propondría la atracción del asunto. Otra buena noticia es que el Consejo de la Judicatura de la ciudad de México aceptó mi queja contra el magistrado Olea Contró, el abanderado de la ofensiva judicial en mi contra. La solidaridad recibida durante esta nueva etapa la

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