Número 61
67 intensa la crisis climática, y uno no puede evitar sospechar que estos fenómenos climáticos deben guardar alguna relación con la compleja crisis po- lítica en el país sudamericano. En todo el mundo, las condiciones climáticas cada vez más adversas fuerzan a la migración a más gente que la violencia; en 2008, 20 millones de personas fueron forzadas a migrar por moti- vos climáticos, comparados con los 4.8 millones que migraron a causa de la violencia, la perse- cución o la guerra. Para 2050 el número puede crecer a alguna cifra entre 50 y 350 millones de migrantes climáticos anuales, por aumento del nivel del mar, falta de agua, inseguridad alimen- taria, desertificación o pobreza extrema 11 , con implicaciones profundas e impredecibles en las sociedades receptoras. La actual pandemia de coronavirus no se pue- de entender fuera del contexto del cambio glo- bal. Ésta es solo la más reciente de las adverten- cias que hemos recibido en los últimos años, el último de los ejemplos de que la crisis climática ya está aquí . Los incendios en Brasil y Australia son solo los ejemplos más evidentes, pero no son los únicos, y muchos de ellos ya se sienten en nuestras sociedades, aunque las relaciones espe- cíficas sean difíciles de identificar. Las advertencias están ahí. Así que, si el Co- ronavirus no nos gusta, preparémonos. El Antro- poceno va a ser mucho, mucho peor. ¿Volver a la normalidad? A medida que el impacto inicial de la pandemia va pasando, poco a poco nos empezamos a pre- guntar ¿cuándo volveremos a la normalidad? La expectativa inicial de que este fuera un bre- ve contratiempo y pronto volviéramos al Bussi- ness as usual se ha desvanecido. Nadie sabe muy bien cuándo va a acabar esta pandemia, pero parece improbable que acabe antes de 2021, y probablemente se extienda hasta 2022, o incluso más en algunas regiones. Es posible, de hecho, que no se vaya nunca realmente, y que sigamos enfrentando brotes esporádicos en poblaciones que no habían sido expuestas, o quizás incluso entre personas que ya habían padecido la en- fermedad, si los reportes de que recuperarse de la enfermedad quizás no garantiza inmunidad completa resultan correctos. En el plano económico, desde luego la res- puesta a la pregunta de cuándo volveremos a la normalidad parece ser: no pronto. El coronavirus ha desatado una cascada de causas y efectos que durarán años o décadas. Según la OIT , la actual pandemia se está cobrando durante el segundo trimestre de 2020 el equivalente a 195 millones de empleos, y 4 de cada 5 trabajadores están siendo afectados por los cierres de sus lugares de 11 Whitmee et al (Op. Cit).
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