Número 65

26 27 que es expulsada, engrosa el ejército de obreros precarizados, aumenta la población urbana y el crecimiento de las ciudades con sus problemas, mientras los territorios son invadidos para servir a la agroindustria, el extractivismo (sobre todo la minería), la especulación inmobiliaria y financiera, la bioprospección, la economía verde, el desarrollo turístico, la economía criminal o el destino de los desechos tóxicos. La devastación extrema resul- tante es la suma de las crisis que esto desencadena. Todo esta destrucción hace imposible resolver por medios propios el sustento y cuidado de la vida individual y colectiva —y su transformación hacia un futuro abierto, justo y digno. É ste es el agravio principal: reclamamos que las condiciones impuestas entre el Estado y las cor- poraciones nos impiden resolver por nosotros mismos lo que nos atañe fundamentalmente, nuestro sustento, y todo lo que nos da sentido personal y común. Nos impiden defender eso que reivindicamos como territorio: el entorno vital para recrear y transformar nuestra existen- cia: ese espacio al que le damos pleno significa- do con nuestros saberes compartidos. 13 Los dictaminadores de esta preaudiencia del TPP concluyeron: quisiéramos lanzar una ad- vertencia: “Si México pierde la guerra contra la subsistencia, los campesinos descampesiniza- dos se agregarían a una masa desposeída vul- nerable a toda suerte de manipulaciones y cau- tiva de quienes les otorgaría los medios de una miserable supervivencia”. 14 La realidad del gigante agroindustrial son los conglomerados de invernaderos, verdaderas ci- udades expandidas sobre enormes terrenos (en muchos casos acaparados con engaños o por la fuerza) o de galpones industriales con crías de pollos y chanchos, para imponer ahí un univer- so paralelo donde en la capa más superficial las 13 Acusación particular de la Preaudiencia, Territorialidad, subsistencia y vida digna, San Isidro, municipio de san Gabriel, Jalisco, 28-30 de junio de 2013. 14 Tribunal Permanente de los Pueblos Dictamen de la preaudiencia Terri- torialidad, subsistencia y vida digna, 28-30 de junio. condiciones son precarias y la explotación es rampante pero podría parece casi normal. En las capas intermedias la precarización laboral es mayor y puede incluso haber situaciones de gran riesgo para trabajadoras y trabajadores, la temperatura es insoportable, la profusión de agroquímicos es también altamente tóxica, pero de algún modo la gente sobrevive del trabajo in- fame. En el fondo más oculto por estas capas de cebolla hay casos documentados de gente que vivía esclavizada sin ningún miramiento, como lo confirman los casos de 2012-2013 de familias que se escaparon de alguno de esos infiernos. Las comunidades que en la región sufren los acaparamientos, los diversos robos de grandes extensiones de tierra defendida todavía mediante una resistencia muy justa y muy digna, con grandes sacrificios de familias enteras que tienen que con- vivir con estos sitios de infamia. A nivel nacional, los sucesivos secretarios de Agricultura han sido muy arrogantes en presumir los nuevos desarrollos de esta industria de invernaderos y granjas fabriles. Ya en las demandas al Tribunal Permanente de los Pueblos se reportaban estos agravios: Esta prosperidad empresarial no implica ningún goteo de riqueza para los nuevos millones de proletarios o trabajadores rurales mexicanos. Por el contrario, resulta cada vez más inocult- able el modus operandi con que grandes capi- tales estadounidenses y mexicanos se dedican a la súper-explotación intensiva de los jornale- ros (especialmente del trabajo infantil, femeni- no e indígena), y al trabajo que se efectúa bajo condiciones de alta contaminación con pestici- das (dentro y fuera de invernaderos). Trabajo al cual están encadenados en México, por lo menos, dos millones de jornaleros agrícolas; algunos de los que padecen condiciones de franca esclavi- tud. Condición de ignominia que eventualmente se ventila en algunos medios de algunos estados de la república como Baja California Sur, Baja California, Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Jalisco, Colima, Zacatecas, San Luis Potosí, Michoacán, Coahuila, Tamaulipas y el estado de México. 15 15 Ver: “El liderazgo de la rama agropecuaria y pesquera”, en: https:// issuu.com/cencos/docs/cencos.org. Por si fuera poco, el sistema agroindustrial, de monocultivos, en grandes extensiones o in- vernaderos, busca agregarle más pasos a la cade- na pues lo cultivado se transporta, se lava, casi todo se empaca, se estiba en bodegas, se alma- cena, se refrigera, y todo eso va contribuyendo a agregarle valor y al mismo tiempo va haciendo que la gente se disgregue de las actividades que antes ocurrían en los circuitos cortos del mer- cado de producción, intercambio o comercio. Antes la gente se implicaba en todo el proceso que se resolvía en circuitos cortos. La gente que cultivaba, cosechaba pero también almacenaba y emprendía los cuidados para preparar los al- imentos para su trueque o venta. Ahora todo tiene que ver con un trasiego incluso interna- cional. Hay casos de camarones producidos en costas europeas que se llevaban a África a la- var, descascarar y empacar y regresaban para venderse tres veces más caros pues le agregaban el transporte de un lado a otro, más la refrig- eración, el congelamiento, para que el camarón estuviera bueno. Se debería hacer un estudio de cómo circula la mercancía por todo el planeta y cómo va y viene la materia prima para la pro- ducción de los alimentos procesados. El círculo vicioso de la agroindustria acapa- ra la tierra, deforesta, cambia el uso del sue- lo, impone paquetes tecnológicos de semillas y agrotóxicos, impone criterios, normas es- tándares, reglas y contratos, pero también mét- odos de trabajo y desprecio de los saberes hasta terminar expulsando a la gente por desplomar las condiciones en que las comunidades pudier- an hacer rentable su actividad. Provoca gases con efecto de invernadero con la deforestación y el transporte, la refrigeración y el almace- nado, y después con el procesamiento que es la otra pata de las exportaciones mexicanas (Ver la figura: El círculo vicio de la agroindustria). Femsa-Cocacola, por ejemplo, decidió impul- sar la venta de alimentos procesados mediante tiendas de conveniencia y entrar al mundo de la toma de las esquinas. Competir y desplazar a los estanquillos para establecerse. Si Pepsi es la gran promotora de frituras de maíz, panad-

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