Número 48
18 Los grandes emprendimientos y las regiones de refugio La crítica a la transnacionalización del capital (Robinson, 2013 y 2015), muestra que en dicha fase del modo de producción, la pauperización de la población es directamente proporcional al enriquecimiento de una bur- guesía que allende las fronteras concentra el poder y postula las formas y procedimientos que se habrán de implantar en las “sociedades nacio- nales” de nuestra América; 24 el desarrollo de las fuerzas productivas, la reconfiguración de la división internacional del trabajo y la extensión e intensificación de las formas de acumulación de capital, han propiciado el adelgazamiento de los Estados burgueses de tipo nacional de las áreas periféricas en los rubros de la política social y el control de la economía interna, pero reforzando el aparato policiaco y militar diversificándolo como industria y transferencia de ciencia y tecnología para la guerra en su forma de acumulación militarizada. Sin embargo, la manifestación del conflicto que impacta a las formas co - munitarias de ser y estar en el mundo, conserva su origen en la contradic- ción entre trabajo y capital: la valorización de los bienes comunes se vuelca hacia el valor de cambio como la mediación integral que otorga especifici - dad a las formas jurídicas de propiedad sobre los mismos, eso transfigura la acción de otorgar significado originaria que se manifiesta en la siguiente expresión: “la tierra (el bosque, el agua, el aire, el mineral, el paisaje) no se vende, se ama y se defiende”, dado que: “la tierra es de quien la trabaja”. En eso se observa la distinción entre trabajo productivo (el que media en la generación de plusvalía) y trabajo improductivo (el que se vuelca en vida humanizada): así se muestra la contradicción entre trabajo y capital. Esta contradicción manifiesta se observa de una manera singular entre la población originaria y campesina: para ellas la época de conquista y col - onización que desarrollara la fase mercantilista del capitalismo a partir del siglo XVI en América, produjo lo que se denominó “regiones de refugio”, las cuales llegaron a constituirse como los espacios físicos y simbólicos que aquellas conservaron como propios en el proceso dominical que pro- dujo a la “mestizoamérica”. Dichas regiones quedaron subordinadas a los asentamientos urbanos de mayor dinamismo económico y densidad pobla- cional, por lo que el desarrollo urbanístico y la centralidad administrativa son las características de esos centros rectores (Aguirre, 1967). Empero, a partir de la reestructuración transnacional del modo capitalista de producción, las comunidades originarias y campesinas se enfrentan a la intromisión empresarial que despliega grandes cantidades de capital financiero invertido en la extracción y transformación de los bienes comunes, según la vocación que dichos bienes manifiesten para el mercado. Desde el punto de vista financiero, los grandes emprendimien- tos se definen según el monto de capital destinado a la inversión inicial que se pueda llegar a desembolsar según las proyecciones macroeconómi- cas (Flyvbjerg, 2014: 4 y 5): 25 24 “La minoría poderosa está compuesta de hombres cuyas posiciones les permiten trascender los ambientes habituales de los hombres y mujeres corrientes; ocupan posiciones desde las cuales sus decisiones tienen consecuencias importantes” (Wright Mills, 1957: 12). 25 Traducción propia.
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